...El violín...
Hacía frío, el invierno llamó sin avisar a la gran ciudad.
Lydia salió del trabajo y se dirigió a su apartamento.
Cuando iba por el rellano, atisbó un olor,era una mezcla de almizcle con agua del mar, aquello le produjo una extraña sensación.
Pero se alertó cuando comprobó que aquel aroma provenía de su piso.
Insertó la llave y se adentró, su sorpresa fué mayor al descubrir a un tipo sentado en el salón,de espaldas;mirando por la ventana.
Sujetaba algo,un violín.
-¿Quien eres? ¿Se puede saber que haces en mi casa? -Inquirió ella asustada.
No hubo respuesta.
Se acercó a él para gritarle,cuando él se dió la vuelta.
Era un hombre alto,completamente de negro, muy pálido,sus escasas uñas se asemejaban al cristal,tenía el pelo negro como el más profundo odio ,unos ojos oscuros realmente enfrascadores y una boca grande.
Él sonrió,mostrando su nacada sonrisa.
-¿Qué quieres?-pronunció ella.
Él tomó el violín y empezó a crear una música que aturdía los sentidos,sin poder decidir...
Ella se enfrascó en aquella melodía sacada de un submundo desconocido.
Tenía ganas de bailar,de mover todo su cuerpo; y así lo hizo, se deshizo de su abrigo y sus zapatos y comenzó a danzar en torno a él.
Poco a poco su cuerpo comenzaba a excitarse,se sentía extasiada por tal melodía,pero la ropa le ahogaba,asi que se quitó sus apretados vaqueros y su negra camisa de lino.
Se soltó el pelo,dejando al aire una hermosa melena castaña .
El hombre de negro advirtió desde lejos su dulce olor,y eso hizo que despertasen nuevos compases,ahora el ritmo era mas agitador.
Ella no podía más, su ropa interior estaba algo más que húmeda,sus pechos erizados comprimidos por un sujetador...
Deseaba a aquél hombre ,no podía evitarlo.
Se dirigió hacia el tocandole un hombro y se puso enfrente.Este dejó de tocar,la contempló unos instantes y dejó caer al suelo su preciado violín para saborear esa piel rosada.
Lydia se deshizó de la poca ropa que ya quedaba y se sentó entre sus piernas,acariciándole el pelo ,acercó su cara hasta encontrar sus labios echos de lujuria y con desmesura le arrebató la ropa negra a su oscuro principe.
Algo duro y mojado encontró bajo sus pantalones.
Lo cogió con sus manos,quería morderlo,saborearlo,recorrerlo con su boca; y así lo hizo.
Más tarde se colocó encima de él y casi se desmaya al sentir que estaba entrando en ella.
Gemidos inconcebibles rebotaban por el salón,producto de una satisfacción única.
Al cabo de unos instantes,se oía un pitido,corto intenso y repetitivo.
Ella ni se inmutó hasta que de repente,su hombre desapareció,igual que vino;de la nada.
-¡Mierda!-gritó Lyidia,parando el despertador.-¿Por qué soñaré con estas cosas?...
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1 comentario:
Para mi, las mejores entradas son las de tu cosecha propia, me encantan amor, y este escrito más, pues como sabes tengo algo muy parecido XD
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