Comienzan su macabro plan en su hábitat natural, el agua, donde es ingerido (que no digerido) por grillos y langostas. Entonces, dentro del nuevo cuerpo, se empieza a alimentar de lo mismo que su anfitrión, donde puede llegar a medir hasta 3 o 4 veces más que él. Llegado el momento en el que es adulto, el animal produce una proteína en el cerebro del grillo que, de alguna forma, le hace buscar agua, tirarse dentro, y ahogarse. Entonces, nuestro protagonista sale del cuerpo inerte, otra vez en su hábitat, y comienza un nuevo ciclo.
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